El territorio y sus Sonidos
(geografía Sonora)
Nuestro Majestuoso Rio Chicamocha
Cauce, piedra y memoria. El rumor del Chicamocha acaricia los días de nuestro pueblo, un susurro eterno que acompaña el paso del tiempo y teje la identidad de nuestra gente.
Registro audiovisual del entorno acústico local. Una pieza que documenta los elementos naturales y cotidianos que configuran el paisaje sonoro de nuestro territorio.
Ese fluir de las aguas se acopla rítmicamente con la vida cotidiana que transcurre a lo largo de nuestro territorio. Desde los límites naturales y las laderas de sus veredas (Reyes Patria, Modecá, Didamón, Corrales y Buenavista), el rumor del Chicamocha baja acompañando el trabajo del campo, la brisa de las montañas y el eco del tren, tejiendo en su recorrido la identidad acústica de nuestra comunidad.
Centro Urbano, Campanas y Sacristanes
El centro urbano, núcleo fundacional del territorio y eje desde el cual se inicia la lectura de Corrales para esta investigación, es lugar de ocurrencia para una serie de manifestaciones, anécdotas, historias de vida que, a través de la música, entretejen sentires desde lo sonoro. Cada casa, cada familia, cada esquina, cada local, ha sido escenario de serenatas, retretas, alboradas, entre otros ejemplos del rico acervo musical de esta tierra de los tragapencos.
La misa, y los demás actos religiosos, hacen parte importante del lugar. En ese sentido, las campanas del templo, son un elemento muy importante, que a partir de su tintinar, organiza los tiempos del pueblo y anuncia los momentos solemnes. Las campanas del templo de Corrales hacen parte de esa historia sonora del municipio, y con ellas viene el recuerdo de los sacristanes, como Rafico Corredor y José Anastasio Suárez que, por demás, es uno de los voceadores de las huertas de San Isidro, que más recuerdan los corraleños.
“…lo que si me acuerdo de los huertos de San Isidro era el que los cantaba, el que los voceaba, Don José Anastasio, él vivió aquí en esta esquina, y era cieguito, y fue sacristán, él, dicen, no me acuerdo, porque era muy pequeño, que él, para darle a las campanas, le sacaba música a las campanas, eso cuando estaba alegre, iba y se subía al campanario, al último piso, más cerquita, de los que quedan vivos el que debe ser pariente es Coquito…”
Pedro López
“Anastasio Suárez, yo no he conocido otro tipo que toque las campanas igual, y él si trabajaba como con una riolina, no sé, cuando inventaron poner un reloj en la iglesia, por ese reloj ese sacristán trabajó fuertemente, porque tocaba una pieza, eso era gracioso, y después: pal reloj, pidiendo”.
Julio Hernán Gil Torres
Además, de las campanas, el otro componente sonoro que se encuentra en la memoria corraleña era la Semana Santa o Semana Mayor
La misa, esa celebración que convoca la espiritualidad y fe católica de los corraleños, junto con las procesiones que se acostumbraban y aún se acostumbran en el municipio, son otro espacio importante, donde la música hace parte fundamental, alimentando la inteligencia emotiva del lugar
“Para la misa Don Jorge Torres era el cantor en la iglesia, y cuadraba el coro. Otro era el marido de Doña Concejo Corredor, cómo era que se llamaba, Don Jacob, que cantaba y tocaba el armonio, pero más que todo tocaba el armonio”
Arcelia Cristancho Suárez de Botia.
Cotidianeidad y "Alegre Amanecer"
Al interior de la vida cotidiana de Corrales…
“A mí me gusta mucho tocar, por ejemplo, una retreta, se expresa uno mejor y está uno tranquilo, mientras que en un funeral no, porque si es alguien de la familia o algo, ya hay nostalgia, hay recuerdos, hay nervios, entonces no es igual, pero en una retreta si expresa lo que digo siempre”
Fabio Jesús Salamanca Agudelo.
Pues la retreta que se presentaba en una época, el concejo municipal pagaba una retreta al día del Sagrado Corazón, pagaban una retreta también el viernes santo
Julio Hernan Gil Torres
“En ese tiempo, cuando yo llegue, era el único grupo que había, en ese tiempo que mariachis ni que nada, llamen allá al profesor y llamen a tal y era un saxofón, o dos saxofones, y dos guitarras y guiro y maracas y listo, ese era el grupito, había harto trabajo, harta serenata”
Jesus Piñeros Chinome
Como parte de ese espíritu sonoro corraleño, quién no recuerda las famosas cornetas que Don Abel de Jota Parra Caro, tenía instaladas en su casa, para transmitir su programa Alegre Amanecer, que despertó durante muchos años el sueño de los corraleños
“No me gustaba mucho que me despertaran a las cuatro de la mañana pero mi padrino era un tipo correcto y muy servicial y se dedicaba mucho a la música, aunque él si era músico profesional”
Antonio Serrano














